«País emergente vs. País fronterizo», por Melvin Escudero

El CEO de El Dorado opina sobre la reciente advertencia del MSCI de sacar al país del índice de mercados emergentes

Los mercados de capitales locales y globales se mueven al ritmo de las expectativas de los inversionistas sobre datos fundamentales y también sobre “noticias” que suelen ser interpretadas de manera positiva o negativa, creando alta volatilidad en los precios de los activos financieros y exacerbando la conducta emocional de los agentes económicos.

Las últimas dos semanas se han configurado como un escenario especialmente volátil y de gran incertidumbre, impulsado por factores fundamentales en la economía internacional que han resultado especialmente adversos para los mercados emergentes: la devaluación del yuan chino y los indicios de los representantes de la FED norteamericana de que las tasas de interés del dólar empezarán a subir tan pronto como el próximo mes de setiembre.

En este escenario, con caídas de precios de commodities, depreciaciones de monedas, salida de capitales, subida de spreads de renta fija y caídas de precios de acciones, se sumó un elemento perturbador: la posibilidad de que el mercado de acciones peruano pase de ser un mercado emergente a ser considerado uno frontera, lo cual nos pondría en una categoría similar a las complicadas economías de Argentina y Venezuela, alejándonos de nuestros socios emergentes de la Alianza del Pacífico: México, Colombia y Chile.

El detonante: un comunicado de la empresa proveedora de índices más popular de los mercados emergentes, MSCI, que anunció que pondrá en consulta del mercado internacional si la bolsa peruana se mantiene como emergente o pasa a ser parte del grupo frontera, donde están las economías menos representativas y agraciadas de América Latina, África, Europa del Este y Asia.

Es decir, que debido a una serie de datos estadísticos sobre la baja liquidez de nuestro mercado estamos a punto de ser parte de un grupo más riesgoso y que, por tanto, afectaría las percepciones internacionales, incrementando el riesgo-país y la posible salida de capitales.

En este contexto el índice general de la Bolsa de Valores de Lima se desplomó más de 10% en las últimas 6 jornadas como evidencia de la preocupación de los inversionistas, pero también contagiada por las bolsas de la región que también sufrieron fuertes caídas en los mismos días por la turbulencia internacional.

Como me comentaban en reuniones de trabajo y sociales todo tipo de inversionistas y profesionales, los peruanos y extranjeros que creemos en nuestro mercado y en la solidez de nuestros fundamentos debemos hacer todo lo necesario para poder convencer en la consulta, que tendrá un pronunciamiento como máximo el 30 de setiembre próximo, que nuestro país es emergente y no frontera.

Dada la fragilidad de nuestro mercado accionario agravada por serios problemas de liquidez, altos costos de transacción e impuesto a las ganancias de capital, lo recomendable sería que se realice un amplio esfuerzo público–privado para dar calma a los mercados y generar la confianza necesaria para que por nuestros fundamentos (seguimos siendo uno de los países macroeconómicamente más ordenados y con mayor crecimiento esperado en todo el grupo de países emergentes) seamos reconocidos como un país atractivo para los inversionistas extranjeros.

Esto porque debemos reconocer que si nuestro país sale de los índices de acciones emergentes, ello implicará ventas significativas de nuestras acciones y a su vez la percepción de que tenemos mayor riesgo, lo que puede afectar el costo del financiamiento y nos puede perjudicar de manera importante.

Por otro lado, resulta también claro que nuestros fundamentos aún son sólidos y que incluso como país estamos en mejores condiciones que Brasil, pero que por tamaño y por factores estructurales somos realmente ‘ilíquidos’.

Por ello, esta situación debe ser una clarinada de alerta para que el Gobierno, reguladores, gremios y actores del mercado trabajemos juntos para hacer las reformas necesarias que nos permitan revertir la situación y, más allá de sortear favorablemente la coyuntura actual, logremos incluir cambios estructurales que nos mejoren la competitividad dentro del universo de mercados emergentes. A poner manos a la obra.

Fuente: Diario El Comercio

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.