Una triste historia

CPC Sergio Luna Montero
Innovarum SAC

Por mi trabajo de contador, conocí a una persona bastante humilde y muy buena persona. Ella es la Sra. Milagros. ¿Cómo la conocí? Fue a un consultorio tributario, ella quería crear una ONG, para apoyar a jóvenes con problemas de la sociedad. Lo único que buscaba era ayudar al prójimo y en especial a los jóvenes. Lo que quería crear, debería llevar el nombre de su hijo (¿?).

Paso el tiempo, entre nosotros empezó cierto grado de afinidad y de amistad. Un día me conto una triste historia:

Oscar (su hijo mayor), ingreso a la universidad a estudiar administración de empresas. Esto fue motivo de alegría y orgullo. Todo iba bien, hasta que empezaron los problemas. En el segundo semestre del primer año, jalo todos (TODOS) los cursos que llevaba. Sus papas, no podían creer lo que estaba pasando con su hijo.

Un día cualquiera, un amigo de Oscar llamo a su casa para preguntar por él. Su mamá le dijo, que muy temprano salió para la universidad. Señora: Oscar no ha ido a la universidad, toda la semana. No sabemos nada de él (sic). Esta vez sus papas, tuvieron una seria conversación con su hijo.

Un tiempo, se comenzó a perder dinero de los miembros de esta familia. Siempre era lo mismo, la plata desaparecía como por arte de magia, todos se echaban la culpa de lo que pasaba. Luego, se comenzaron a perder cosas de la casa. Oscar, salía de juerga y no regresaba en un par de días. Todo hacía indicar, que Oscar estaba “en malos pasos”. Un conocido le dijo a su papá, que Oscar estaba metido hasta el fondo en el mundo de las drogas. Sus papas, lo echaron de la casa y el paso a vivir como un indigente por las calles de la ciudad. Hasta que un día apareció muerto en una calle. La causa: Muerte por sobredosis.

La vida de la señora Milagros, ha sido un verdadero calvario por muchos y largos años. Sergio: Yo he visto como mi hijo acababa con su vida lentamente. Una vez lo internamos en un centro de rehabilitación contra las drogas, se escapó de este y volvió a las andadas (sic). Tomamos esta medida radical, para reformarlo, pero esto fue imposible: Mi hijo era un caso perdido.

Su papá y sus hermanos, ya no querían saber nada de él. Su mamá era la única que se preocupaba por él. Hasta he pagado a un detective privado, para que me informe de donde estaba y lo que hacía. El detective me decía donde estaba, iba a su encuentro le llevaba ropa y comida (su papá y sus hermanos no sabían que yo lo buscaba).

Yo quiero crear una ONG, para ayudar a las personas que tienen problemas con las drogas y dar apoyo moral a los padres de estos jóvenes problemas. Yo se como se sufre, por este flagelo que afecta a nuestra sociedad. Lo que les acabo de contar, me lo dijo entre lágrimas.

¿El ejemplo de esta señora es digno de imitar?.

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