Yo quiero un tío así

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CPC Sergio Luna Montero
Innovarum SAC

Cecilia y Alberto, se casan y forman una nueva familia. Al momento de mudarse, Cecilia habla con su papá para llevarse con él a su hermano menor Alonso. Cecilia y Alonso, se mudan a su nueva casa. Fruto de este matrimonio, tienen dos hijos: Gerardo y Raúl.

Cecilia, no se daba abasto para atender a sus dos hijos (que se llevan por un año de edad), para eso lo tiene a su hermano Alonso. El, ha cuidado a sus sobrinos como si fueran sus hijos. Les ha cambiado los pañales, les ha dado de comer, los ha bañado, les ha dado mucho cariño y amor. Alonso, con el tiempo formo su familia, pero siempre decía que sus hijos mayores eran: Gerardo y Raúl.

Alonso, llevaba a sus sobrinos a todos lados. Él iba a jugar futbol y los llevaba consigo; iba al estadio, sus sobrinos iban con él; los llevaba a su jardín, los llevaba a la tienda, etc.; en navidad les compraba sus juguetes, siempre se acordaba de ellos en sus cumpleaños, llamaba a la casa para preguntar por “sus hijos”.

Los años pasaron, Cecilia y Alberto, se mudan al norte del país. Gerardo y Raúl, se quedarón con pena, ya que dejaron a una persona muy importante en su vida (al que los vio y les dio cariño desde muy niños). Un día cualquiera, su mamá les dice que su tío Alonso iba de visita y llegaba a la casa a estar con ellos unos cuantos días. Una noche antes de su llegada, Gerardo hablo con su mamá y le dijo que él no iba a ir al colegio al día siguiente, ya que quería esperar a su tío Alonso. Su mamá, le dio un no rotundo: Tienes que ir de todas maneras al colegio.

Gerardo, quiere que sea de noche (para irse a dormir temprano), amanezca ya, para que su tío Alonso este en su casa. Ambos niños, se fueron al colegio, Gerardo quería que llegue el recreo, luego la salida, para que su papá los vaya a recoger y los lleve a su casa. Llegaron a esta, entro corriendo, dejo sus cosas en el patio y fue al encuentro de su tío Alonso. Este ve llegar a su sobrino, corre a su encuentro, le abre sus brazos, lo carga y le dice: Hola hijito, te he venido a visitar y a estar juntos. Gerardo, no pudo ocultar su tremenda alegría.

En los días que estuvo con ellos, sus sobrinos le exigían que los lleve al colegio y el gustosamente aceptaba. Gerardo y Raúl, no lo dejan solo ni un momento. Uno quería jugar con ellos, el otro también y no se hacía problemas, les daba su tiempo a los dos. Gerardo recuerda, con mucho cariño el regalo que le dio su tío: Una pelota de futbol. El llevaba su pelota y decía con mucho orgullo que esta se la había regalado su tío Alonso.

Los años pasaron, ambos muchachos, crecieron y tenían que realizar su confirmación. Sus papas, le dijeron que quien quería sea su padrino: Ambos dijeron mi tío Alonso (sic). Él no les pudo decir que no a “sus hijos”. Gerardo se presentó a la universidad y lo primero que hizo al enterarse de esta noticia es ir a buscar a su tío Alonso y que le corte el pelo. Cualquier acontecimiento, los sobrinos siempre lo tienen presente. Alonso y sus sobrinos formaron una amistad que hasta el día de hoy se mantiene intacta.

Yo hubiera querido tener un tío así. ¿Ustedes?.

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