¿Qué hacer ante una falta grave? – cuarta parte

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El documento de preaviso de despido tiene naturaleza recepticia, es decir, genera efectos desde que es puesto en conocimiento del trabajador. Es factible entregarlo en la última dirección consignada por el trabajador ante la empresa o, incluso, hacerlo de su conocimiento en el propio centro de trabajo. Sin embargo, no es inusual que el trabajador se niegue a aceptarlo o a firmar el cargo de recepción. En tal situación, no queda otro recurso que enviarlo por medio de notario.

Germán Serkovic G.
Abogado Laboralista

La parte final del primer párrafo del artículo 31 del Texto Único Ordenado (TUO) del Decreto Legislativo N° 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral, señala que en los casos de falta grave flagrante no resulta razonable hacer uso del preaviso, y es procedente enviar la carta de despido de manera inmediata. Se trata de una exclusión a la norma que hay que tomar con extremo cuidado y aplicar de modo excepcionalísimo. En principio, hay que tener claro que las connotaciones de la flagrancia en el ámbito penal no son de vigencia en material laboral, las particularidades del delito no concuerdan con las de la falta grave propia del Derecho del Trabajo.

Para el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), la flagrancia alude –en su segunda acepción– a algo que se ejecuta actualmente. Tal es el criterio que debemos tomar en cuenta; en consecuencia, podría no ser necesaria la comunicación de preaviso si la falta grave es observada al instante de su consumación.

En el aspecto teórico, lo dicho es relevante; en el práctico, debe evaluarse si conviene proceder con el despido de inmediato, sin preaviso. Seis días naturales más –que es el plazo mínimo del descargo– para dar por finalizado el contrato no es un lapso excesivo; hay que tener en cuenta que el trabajador afectado podría impugnar el despido discutiendo la eventual flagrancia y alegando que su derecho a la defensa no ha sido adecuadamente respetado. El juzgador, si se encuentra imbuido de una exacerbada orientación pro operario, puede coincidir con tal criterio y declarar infundado el despido, teniendo en cuenta el actualmente muy en boga respeto al debido proceso.

Fuente: Diario El Peruano

 

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